El Cristo

En todas sus encarnaciones siempre viene a la humanidad con el propósito de traer el amor, la paz y la vida para todos. Su corazón está lleno de amor por todos los hombres. A todos ama infinitamente donde estén, los ama tal y como son en cualquier obra que estén ahora ejecutando.

Benditos son los seres de la Tierra, bendita sea toda la humanidad, benditos todos, hombres, mujeres y niños de todos los tiempos. Seres inteligentes, seres reales que contienen el gen único y primigenio de la verdad absoluta, de la pureza absoluta, de la bondad, del amor. En todo momento los está protegiendo; siempre viene acompañado con gran amor y respeto, unidad y armonía, de todos los seres angélicos, seres creados por el Ser Supremo, por la divinidad en la que todos estamos conectados.

Viene a los hombres para darles más fuerza, para darles confianza en la propia luz y en el amor que todos poseen. No hay límites en esta vida ni en ninguna otra, el límite es absolutamente un sistema mental creado por la oscuridad con el propósito de vivir la dualidad. La oscuridad también ha servido a la luz, aunque ella ya no lo recuerda. El plan para la Tierra es la vida, siempre será la vida, y el plan para la humanidad es la vida eterna. Toda la creación vive en diferentes planos, dimensiones, lugares de existencia, y en cada lugar la morfología es diferente, en cada lugar el sistema es diferente. La energía, la luz interior, es la misma.

Ahora que todos están viviendo tiempos realmente oscuros, difíciles, tanto a nivel social, político mundial, la humanidad es la única que posee el poder para cambiar el sistema de vida. Tienen la sabiduría en el interior. Niéguense una y otra vez a vivir en la oscuridad, en el enfado o en la tristeza. Han vivido en el karma, que es un universo mental en el cual han estado enlazados una y otra vez. Fue necesario para iluminar sus mentes, su corazón, y para que se sientan unidos, para respetar y unificar la vida misma, para amar en la profundidad, en lo absoluto, la vida creada por el Ser Supremo para todos.

El día que pensamos que nos hemos equivocado, el día en el que nos sentimos tristes y abandonados, ese día, el Cristo, está más cerca que nunca. Recordemos cuando creamos que aún nos falta mucho, que estamos abajo en el peldaño de la sabiduría, que no es así. Cada hombre lleva dentro de sí la perfección.

Bendigan todo acto que estén realizando, y bendigan a todo aquél que esté ante ustedes, porque es un ser que está simplemente para servirlos como un espejo perfecto, alguien en quien pueden mirar como todos somos hermanos. Ver la luz que está en el otro, permitir que esta luz crezca, que esta luz se expanda. Dejar atrás toda forma de ego limitado. Solo hay un Yo, solo hay un Ser, son seres espirituales. Esta es la verdadera identidad. Esto es lo correcto, esta es la verdad.

Durante un tiempo saben que la identidad de la oscuridad seguirá trabajando y habrá obstáculos. Ustedes, seres de luz iluminados, ahí donde estén, por muy humilde que sea su vida, aunque piensen que pueden hacer poco, conéctense con su interior, invoquen la luz Crística, a todos los Rayos, al Yo Soy, al Dios interno, conecten con la Madre Tierra. Oren, mediten, aprendan a conectar de verdad sin intermediarios, aprendan desde el amor, desde el servicio en el día a día, aprendan en la actividad y en la quietud. La evolución es conectar con la verdad. Es volver a la esencia, a la intimidad, es ser uno tal cual es de forma auténtica sin condiciones, sin ninguna condición externa, sin nada que altere la realidad.

Fluyan, creen fluidez. No teman. Siéntanse ustedes mismos; ábranse, sanen a la humanidad. Ayuden al mundo, ayuden a todo ser. La sanción simplemente es volver a la luz propia.






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