-Debemos siempre saber lo que queremos, porque los desasosiegos, las distracciones, los pensamientos negativos, las interferencias, vienen para desviarnos de este trabajo espiritual que todos estamos realizando para evolucionar sirviendo al planeta.

Necesitamos estar muy atentos a todo para no dispersarnos, y aunque uno se distraiga, es necesario retomar la intención y no dejarse arrastrar. Si vemos que una parte de nosotros esta distraída, debemos advertir esto y seguir alineados y concentrados.

Todo lo que sucede en la vida es una escena, una significación, una dramatización, pero en el fondo tenemos la intención. Estamos acompañando este proceso evolutivo del planeta y la humanidad. No nos debe importar distraernos demasiado, y si nos desviamos enseguida retomemos y nuevamente prestemos atención al proceso, afirmémonos en el.

-Nadie puede perder la esperanza cósmica de renacer y de reencontrarse para estos momentos, con la verdadera faz que el ser posee. Se debe recordar que el ser posee algunos aspectos nuestros que no conocemos, aspectos superiores, que comenzarán a estar más disponibles para nosotros, este será el momento en el cual sabremos quién realmente somos y de dónde venimos.

Ha llegado la hora de tomar consciencia, de lo que se ha generado en la esfera que habitamos y en la cual reencarnamos desde hace milenios, merla necesita de todos los misioneros despiertos y dormidos.

La hermandad blanca y la hermandad extra planetaria ya han ingresado en el ciclo de su propia evaluación interior, para visualizar en paz los aciertos y los errores operacionales y cósmicos acontecidos, todos estamos inmersos en la misma ley, la cual nos guía y nos conduce, todos fuimos creados por el mismo Dios, solo le bastará al mundo de superficie, reconocer que somos uno y que no estamos solos, los hermanos mayores aguardan el despertar de la fraternidad en los hombres.

-Una cosa es observar algo y compartirlo con alguien, como un colaborador. Esto puede ser necesario tanto para el colaborador como para nosotros. Otra cosa es esta tendencia que la personalidad puede adquirir o puede desarrollar en este trayecto de estar conduciendo a los demás, enseñando a los otros. Esta es una tendencia que emerge cuando estamos más o menos seguros de lo que está sucediendo. Queremos guiar a los demás, pero no podemos conducir a otro porque tal vez aquella persona no va al mismo lugar. Podemos conducir a otros por un camino que conocemos pero no sabemos si los detalles del camino del otro son iguales a los que vivimos nosotros.

Conducir a otro es la última cosa que debemos hacer, a menos que tengamos muchas señales o manifestaciones y no haya ninguna duda.

Si recibimos una señal para conducir a otro durante un trayecto, nos daremos cuenta inmediatamente, porque si es correspondido, el otro se sentirá totalmente cómodo dejándose guiar. Si de parte del otro no hay una disposición incondicional para ser conducido lo verán. Si en un trabajo como este nos tocara conducir a otro, tendrá que haber de parte de él una correspondencia total, apertura total.

No podemos engañarnos y aunque el otro ser este abierto para ser conducido, hay que pedir luz para verificar una vez más si no es una tendencia nuestra de conducir a los otros o si realmente es una tarea que le corresponde cumplir en aquel momento. Estamos ante cosas muy sutiles, muy simples, pero que en general las vamos olvidando y dejando de lado.

-«La práctica hace al maestro» si cada prueba o situación de vida que se presenta frente a nosotros, no la aprovechamos para practicar todo aquello que se nos ha enseñado; en el momento de la prueba final no vamos a saber cómo responder.

Vamos a funcionar de acuerdo a nuestro estado de conciencia en ese momento. Es por eso que es importante practicar con cada situación que se nos presente, para irnos afianzando e ir asimilando nuevos conocimientos, que luego nos servirán para cumplir con nuestra misión.

En la entrega es cuando uno encuentra más libertad, aunque el ser humano cree que con el libre albedrio obtiene libertad.

Quien se abre a Dios se reconoce como parte de todo, pero pocos descubren la esencia del Padre, y pocos son los que se unen al concepto inmaculado.

Primero es importante purificarnos y luego llenarnos de luz, para que otros seres de luz se acerquen, y de esta manera se forme cada día un campo energético. El Padre se manifestará de la manera en la cual cada uno esté preparado para recibirlo.

Somos parte de Dios y como tales, debemos manifestar su esencia divina a través de nuestras acciones. Superar la separatividad a través del reconocimiento de nosotros mismos como parte del todo, no como parte aislada, para no afectar al resto de los seres con nuestro comportamiento. Estamos para ayudarnos, sostenernos los unos a los otros, ya que todos provenimos de la misma fuente, pura y divina.

Hacer la voluntad de Dios es fluir espontáneamente en armonía, con todos y con todo lo que nos rodea. Pocos descubren la esencia dentro suyo, y menos son los que aceptan la misión de unirse al concepto inmaculado.

Los dones adquiridos a lo largo del camino evolutivo son revelaciones que se obtienen por nivel de evolución.

Debemos morir en el mundo material, para renacer en el mundo espiritual, practicar el desapego y encontrarnos interiormente. Ser pacientes y centrados ayudará en la adquisición de estas conductas; de lo contrario, si somos egoístas, apresurados, cuando llegue la hora de actuar, nos veremos afectados.






Slider by webdesign