-Aunque el hombre no pueda escuchar físicamente, ni en muchas ocasiones percibir lo que Dios nos dice, de alguna manera nos hará llegar lo que él necesita decirnos, para que de a poco, el hombre recuerde su esencia.

Dios nos da todo lo que necesitamos para evolucionar.

A medida que cada uno va despertando en conciencia, va adquiriendo dones que solo serán utilizados para el bien del otro, de lo contrario, si uno utiliza esos dones para un beneficio propio, la deuda kármica deberá ser pagada; esa cuenta pendiente del mal uso de la energía deberá ser saldada en algún momento.

Las personas sufren porque no quieren asumir su papel, ni lo que son. Todo lo que sucede es para aprender. La mente muchas veces nos engaña y juega malas pasadas; confunde y no deja ver con claridad. Nuestra función no es comprender los motivos o el porqué de las cosas, sino servir en todo momento y en cualquier lugar.

Dios siempre envió profetas en el momento que mas necesitaba la humanidad.

Muchos profetas habían anunciado la llegada del mesías, del salvador, preparando al pueblo para su llegada. Pero en el momento en que Jesús vino a esta tierra, solo fue reconocido por los humildes, los sencillos y no por aquellos que poseían las profecías y los conocimientos, que se basaban en lo material y en esperar al rey de reyes que elevaría su trono en esta tierra.

Una vez llegado el mesías, muchos escucharon sus palabras pero fueron pocos realmente quienes lo comprendieron. El cristo no vino a aprender a la tierra, sino a enseñarnos la verdad de Dios que no era conocida por ningún sabio, profeta o predicador en esa época.

Lo que es tuyo por derecho de conciencia no te será quitado. Por ley de correspondencia.

Compartir lo que sabemos es una toma de compromiso para manifestar eso que compartimos con los demás, en nuestros actos cotidianos y pasar, de esa manera, del conocimiento a la sabiduría.

-El hombre no puede elegir sus victorias. Solo puede elegir de qué lado estará cuando venga el llamado del destino, esperando tener el suficiente valor y la suficiente fe para responder ese llamado.

-Debemos cambiar la manera de responder frente a las situaciones. El reconocimiento de un cambio es lo que constituye la motivación para ir a ese cambio.

Mientras el hombre se entretiene con el exterior, con lo que el otro tiene por ejemplo, las energías involutivas les roban la energía divina. Debemos ser observadores y no involucrarnos con lo que sucede. Debemos estar receptivos y preparados para ver la voluntad de Dios.

El desapego no es una conquista humana, es una condición natural del ser humano.

-Virtud: rotación con el contacto de uno mismo ejemplo: la esencia divina.

Asumir una virtud aunque no la tenga. Un karma es una perdida de energía, cuando tenemos un problemas hay que cambiar el foco de la mente.

Todos los enviados de Dios llevaron los mensajes al hombre, en algunos líderes canalizaron con la energía divina y los otros con sus egos.

Humildad siembra el bien en su forma y los mensajeros mío practicas mis enseñanzas.

-El individuo encuentra la motivación de cambiar las maneras de responder, cuando asume sus faltas. La inspiración para el cambio comienza en uno mismo. Muchas veces uno se apropia de situaciones ajenas, viviéndolas como propias, por es eso es fundamental la serenidad y el autocontrol para estar perceptivo y conectado con la fuente.

La empatía y la compasión se adquieren cuando uno ya las ha tenido hacia uno mismo. Las virtudes que cada uno posee no se adquieren con esfuerzo, ya que sino no perduran en el tiempo; surgen cuando la energía divina se encuentra en el ser.

Es preferible equivocarse y trascender, que permanecer siempre en un misma posición, sin dar lugar al progreso.






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