-Nos manifestamos en 7 planos diferentes. Si bien todos evolucionan a la par, cada uno debe aprender cosas diferentes. Ya que no lo que le falta a uno aprender a uno en un plano de existencia, en otro plano uno ya lo aprendió. Entre esos planos hay intercambio de energía. En cada plano hay diferentes energías, juntos se complementan para la evolución del plan.

Cuando uno se equivoca, o pasa por cierto aprendizaje, luego puede comprender a otros que pasan por lo mismo, y no lo pasamos, aprendamos del error ajeno.

El valor es el punto de referencia que guía nuestras vidas.

-Cada acto que una persona realiza tiene consecuencias no solo en esta dimensión física en la que vive.

El sufrimiento es una forma de aprendizaje. A veces para ganar, hay que perder, por eso es importante valorar lo que uno tiene, sentirse agradecido y bendecido por el hecho de no tener que pasar por experiencias traumáticas, o dolorosas, que le toca vivir a otros hermanos.

-Recordar quienes fuimos, quienes somos. Hay un momento en nuestras vidas en el que nos sentimos «nosotros», felices de quienes somos. A lo largo de la vida este sentimiento va disminuyendo por influencia del entorno o por errores cometidos, y creemos que ya no volveremos mas a vivir ese estado o lo creemos lejano. Pero estamos equivocados, si podemos, porque Dios es perfección y esta dentro de nosotros esperando que eliminemos esas capas de cristalizaciones y así volver a ser eso que éramos, la perfección en manifestación. Quizás parezca difícil para nuestra mente humana, pero se puede, porque eso es lo que realmente somos.

-Erradamente creemos que somos quienes hacen favores a los maestros o a Dios, y eso no es así, ellos cumplirán su función y su misión con o sin nosotros.

Cuando uno hace todo en función de los demás, de sus necesidades, compartiendo todo lo que uno es y tiene, aprende y evoluciona a cada instante.

Es importantísimo cambiar nuestra visión de las cosas, dejar de ver de manera lineal por la universal, dejar de oír con los oídos por hacerlo con el corazón, dominar la mente, medir las palabras. Recordar que lo que hacemos a cada paso es para y en nombre de Dios y no para o por nosotros mismos.

Curar heridas del pasado, resolver situaciones inconclusas, eliminar sentimientos negativos. Buscar la paz interior, aquí y ahora, para sentir cada día queso alguien parte de este plano, nada quedara pendiente.

«Si estoy dispuesto, el universo conspira para que yo este disponible»

-El desarrollo espiritual individual conduce espontáneamente a la universalización. El servicio impersonal a toda forma de vida se presenta como requisito fundamental para que el egoísmo se vaya disolviendo poco a poco definitivamente. El individuo pasa a ser un eslabón de la cadena, pero tiene tanta importancia que sin su existencia y actuación esta se partiría.

-La integración de un ser al todo comienza con el abandono del ego y el apego de cada cosa que lo rodea. Al verse, sentirse y percibirse como parte del todo y no como el todo o como el centro de todo lo que lo rodea -ilusión de nuestro ego- comienza su inclusión en la tarea como cocreador del Padre en comunión con otros seres, energías que al igual que el llevan adelante el plan perfecto de Dios que es amor y perfección infinita.

-Todo en la vida depende de nuestro compromiso con nuestros deberes y responsabilidades. Vinimos en este tiempo y a esta bendita tierra a aprender a amar y servir. Antes de amar y servir debemos practicar la humildad para comprender, asumir y revertir nuestros errores. Sanar nuestros errores y estar disponibles el 100% de nuestro tiempo son requisitos que junto al amor y la gratitud complementan la tarea del servidor de estos tiempos. El planeta necesita servidores y no sabelotodo.

-No hay cadena si no existen los eslabones. Así, el desarrollo individual regido por yo es lo que lo convierte a uno en un eslabón y lo lleva a integrarse al conjunto. La unión hace la fuerza cuando el otro nos complementa y junto al otro logramos viajar hacia el todo. Todos somos hijos de un mismo Padre independientemente de el nombre que elijamos otorgarle.

-Solo al alcanzar los niveles suprafísicos de existencia se puede trascender la diversidad. Los problemas parecen grandes mientras no se ve que lo realmente importante no se moldea con las condiciones materiales.

-El individuo que se abre a lo desconocido no percibe en un principio, la existencia de todo el universo infinito y la realidad. Solo capta lo relativo e ilusorio. Pero en una primera expansión de conciencia disolverá parte de la ilusión si trabaja en superar su ego y se desapega de lo terrenal. La ilusión se disipara paulatinamente a medida que avance en el camino espiritual y el alma prevalezca sobre la personalidad.

-El desapego no es una conquista humana, sino que surge del contacto renovado con nuestro mundo interno. Las virtudes no se adquieren a través de un esfuerzo, son una donación de Dios cuando uno eleva la conciencia por sobre las cosas de la vida cotidiana, con los pies en la tierra y la mente y el corazón en contacto con la verdad que se manifiesta en nuestro corazón






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