-¿De dónde proviene la misericordia?

Nace de la fuente, desde el punto de luz del corazón de Dios, en la novena dimensión ascendente (del universo mental) y allí es guiada por los arcángeles y huestes de la luz.

La misericordia se inicio cuando Dios creó a los universos y a las dimensiones celestes, que son los lugares donde habitan las huestes de luz del Padre.

La primera experiencia del descenso de esta energía en la humanidad, fue con Jesús. El abrió las puertas a la misericordia divina. Jesús deposito como una experiencia concreta esa energía hace 2000 años.

La misericordia se volvió en la tierra como el reflejo de Dios sobre las conciencias. A partir de nosotros como seres conscientes, cumpliendo con las leyes universales, permitimos que la energía de la misericordia, que se encuentra disponible entre todos los espacios y dimensiones, pueda manifestarse en nosotros. Por eso debemos cumplir con las leyes, porque a veces no alcanza con ser buenas personas.

La esencia de la misericordia se comprende como un aspecto evolutivo de Sananda. La misericordia es parte de Sananda. La energía de la misericordia nos hace trascender la materia. A través de la misericordia encontramos uno de los caminos para alcanzar a Cristo, y a su vez uniéndonos a Cristo, podemos vivir la misericordia divina.

Cuando el ser contacta la misericordia recibe no solo un impulso de luz sino también se vuelve un ser transformado por una energía inmaterial, que se convierte palpable y sencilla de identificar con el corazón. La misericordia es una energía redentora, transforma nuestras faltas y errores en nuevas oportunidades de evolución. Con la redención que produce la misericordia, los universos internos se amplían en el contacto con el alma, y así, el alma se comienza a fortalecer y a conducir nuestra vida.

«vosotros haréis obras más grandes que la mía». Es un decreto para este tiempo y significa que en conjunto como humanidad, unidos, alcancemos la cristificación, esa vibración de amor y perdón. Y a través de nuestra unión con su corazón ardiente, hagamos una gran conciencia crística que pueda repolarizar y transformar a la humanidad.

A través del servicio abnegado es que Sananda va a depositar en nosotros su conciencia y la verdadera energía de la misericordia. La misericordia divina posee, en su rayo, el potencial de reformar y transmutar una condición involutiva. Cada vez que unimos nuestro corazón al corazón de Sananda, tenemos la posibilidad de restablecer esa condición de divinidad que traíamos en el origen; y que a través de las encarnaciones y los errores fuimos perdiendo.

-consideraciones acerca de la energía de la piedad

La energía de la piedad auxilia a la energía de la misericordia. Para vivenciar la piedad, debemos permitir que nuestra alma se contacte a través de un servicio abnegado. Es así como la energía de la piedad comienza a permearnos.

La piedad se sintoniza en el cuerpo álmico y crea una escala positiva para la evolución. Es el estado inmaterial y energético que nace desde la fuente de la misericordia divina, y se activa como un principio secundario y una raíz de la fuente mayor.

La piedad manifiesta la ley de la armonía. La piedad que puede fluir dentro de la misericordia, desenvuelve una acción inmediata para la restauración en una encarnación llena de sufrimiento. La piedad está disponible para todos.

La esencia de Sananda se vuelve piedad infinita como un principio de auxilio, asistencia y servicio para sus hijos menores de todos los mundos. El contacto con la piedad nos permitirá disminuir los riesgos evolutivos que se presentan frente a los procesos de transformación; ya que es ahí, cuando estamos más vulnerables porque a la menor distracción podemos perder el camino.

La piedad es el primer paso para recibir la justicia divina.

-¿Qué significa justicia divina y la justicia misericorDiosa?

Cuando sinceramente oramos y estamos unidos al corazón de Sananda, la energía de la misericordia llega y la energía de la piedad comienza a emerger. Por eso, es que podemos comprender que es lo que tenemos que trascender y que es lo que debemos hacer para evolucionar. A través de esa energía se activa el contacto verdadero con Dios y en ese contacto, Dios y nosotros, somos uno.

La justicia de la misericordia es concientizar a los vehículos menores para que se vuelvan hacia ese principio de la misericordia y así revelar los próximos pasos hacia la luz. Permite construir el templo interior, conectándolo a las leyes universales.

Las leyes fueron creadas para mantener un orden interno y externo. Pero la humanidad le teme a la ley, teme conocerla y experimentarla por eso vive lejos del amor de Dios. Es por esto que se genera en el universo mayor lo que se llama «injusticia».

La injusticia, es el evento interior que sucede cuando un ser desconoce la ley universal y se mantiene lejos de Dios y del amor universal. La acción de la injusticia repercute en el cuerpo álmico, como la duda repercute en nuestro cuerpo mental.

La ley posee un género y ese género se manifiesta en el contacto que la ley tiene unida a los rayos. Los rayos son una relación directa con la esencia de la fuente que está ligada al corazón interno de Dios. La misericordia crística es el camino, la verdad y la nueva vida sobre la faz de la tierra. La misericordia manifiesta la actuación de la justicia misericorDiosa y nos conduce a la correcta interpretación de las leyes universales y sus movimientos que son regeneradores.

Tenemos que trabajar con las leyes desde el corazón para poder vivirlas. Contactar a la justicia misericorDiosa abre los caminos para la aceptación del karma material y espiritual, colocándolo en el corazón y permitiendo su transmutación.

Para ser receptor de la misericordia divina, además del servicio abnegado, la humildad es un requisito imprescindible para el servidor que se consagra al amor de cristo Sananda. La humildad es una postura interior y evolutiva, se alcanza por el olvido de sí y el recuerdo permanente de la necesidad del prójimo.

Cada vez que nuestro corazón pueda vivir esa humildad, Sananda intercepta nuestro corazón puro y lo pone dentro de su conciencia.

La misericordia es el estado de iluminación de un alma terrestre a través de la piedad, el perdón y la redención de todas las causas generadas y hechos cometidos a través de su historia evolutiva.

La misericordia conduce el despertar del amor absoluto en las conciencias dispuestas a recibir esta energía.

-La misericordia es el estado de iluminación de un alma terrestre a través de la piedad, el perdón y la redención de todas las causas generadas y hechos cometidos a través de su historia evolutiva. La misericordia conduce el despertar del amor absoluto en las conciencias dispuestas a recibir esta energía.

-Para ser receptor de la misericordia divina, además del servicio abnegado, la humildad es un requisito imprescindible para el servidor que se consagra al amor de cristo Sananda. La humildad es una postura interior y evolutiva, se alcanza por el olvido de sí y el recuerdo permanente de la necesidad del prójimo. Con amor en la conciencia.

-La esperanza cósmica de renacer

Nadie puede perder la esperanza cósmica de renacer y de reencontrarse para estos momentos, con la verdadera faz que el ser posee. Se debe recordar que el ser posee algunos aspectos nuestros que no conocemos, aspectos superiores, que comenzarán a estar más disponibles para nosotros, este será el momento en el cual sabremos quién realmente somos y de dónde venimos.

Ha llegado la hora de tomar consciencia, de lo que se ha generado en la esfera que habitamos y en la cual reencarnamos desde hace milenios, merla necesita de todos los misioneros despiertos y dormidos.

La hermandad blanca y la hermandad extra planetaria ya han ingresado en el ciclo de su propia evaluación interior, para visualizar en paz los aciertos y los errores operacionales y cósmicos acontecidos, todos estamos inmersos en la misma ley, la cual nos guía y nos conduce, todos fuimos creados por el mismo Dios, solo le bastará al mundo de superficie, reconocer que somos uno y que no estamos solos, los hermanos mayores aguardan el despertar de la fraternidad en los hombres.






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