El trabajo de la oración, en nuestro camino evolutivo, es mucho más amplio y más sutil de lo que podemos imaginar. No tenemos completa conciencia de lo que puede suceder en la oración. Este trabajo es muy amplio, muy personal e individual de cada alma.

Es un verdadero sustento. Si tuviéramos la oportunidad de estar orando siempre, sin cesar, la oración podría estar ocurriendo mientras están sucediendo otras cosas. Nada impide que se esté orando. Todo depende de nuestra actitud, nuestra intención, nuestra ligación, en ese momento. Si estuviésemos coligados siempre en este sentido, abiertos y disponibles para lo alto, sea lo que fuese que estuviésemos haciendo, nos sentiríamos literalmente sustentados, en vez de débiles y carentes de cosas.

Esto se consigue a través de la práctica. Si nos sentimos cómodos en esta actitud vamos a poder ver que aparentemente siempre nos reencontramos con las mismas cosas, porque la vida no es muy complicada. Los hechos son siempre los mismos. A medida que vamos transitando las etapas de la oración, nos parece que siempre estamos repitiendo las mismas cosas.

Sin embargo, no es así. Es una repetición, pero en otra vuelta de espiral. Como si la oración nos llevase en espiral. Siempre va teniendo un valor más alto, y vamos viendo la vida de este modo. Cuanto más comprendemos esta espiral por la que transitamos orando, mejor aprendemos a ver la vida de otra manera. Cuando la oración se hace con criterio, con el corazón, entendiendo verdaderamente cómo es el trabajo de la oración, nos lleva a una renovación aunque siempre estemos trabajando con nuestros elementos.

Cada vez que oramos con el cuerpo emocional, éste se refina. Cuando lo hacemos con el mental, crece. Esto depende de cómo estemos haciendo la oración. Aunque sea una práctica diaria y formal, siempre es diferente, y nos va llevando hacia arriba en esa espiral. Cuando nos esforzamos y vemos que no sucede nada, esa frustración es una ilusión, porque siempre están sucediendo cosas.

A veces queremos tener conciencia de nuestra vida interior, pero lo que pasa es que al principio nos entregamos con ciertas reservas porque todavía tenemos muchos intereses humanos, y materiales que nos parecen ser más importantes aunque no lo sean. Por lo tanto, estas cosas ocupan el lugar de la oración y nos distraemos produciendo como resultado un trabajo superficial y a medias, ya que no nos podemos entregar del todo pensando en los quehaceres mundanos aparentemente importantes.

Por lo tanto no se genera el clima adecuado. Todo es secundario en comparación con «llegar adentro». Llegar ahí dentro es lo único que importa, pero uno se encuentra presionado por los sentidos y en ese mismo momento ya se está apartando de la propuesta de estar quietos, vacíos y concentrados. Si continuamos en esta etapa sin lograr nada, sin poder vivir en oración y sin interferencias, entonces necesitamos pedir ayuda para poder salir de esta situación para entrar en una nueva etapa. Necesitamos pedir asistencia para que las cosas superfluas se aparten, para que esto acabe. Esto se relaciona con todo aquello que tenemos en nuestra vida, que no es esencial. Una cosa depende de la otra.

No logramos entrar en verdadera oración porque convivimos con muchas cosas superficiales. Todas estas cosas son cargas para la oración. Por lo tanto, las tenemos que apartar de nuestra vida.

Cuando comencemos a renunciar a las cuestiones superfluas, veremos que comenzamos a orar con más facilidad. Debemos se persistentes. Es la única manera de progresar, cambiar y de reconocer los verdaderos peligros u obstáculos para nuestra evolución. Lo superfluo comienza a alejarse. Entonces no perdemos tiempo con tantas cosas. La manera de que esto funcione es siempre persistir para hacernos cada vez más inmunes a lo superfluo. Aunque parezca que no sucede nada. En este nivel primario de oración las señales aparecen externamente. Por ejemplo, por medio de alguna persona o de algún libro.

Cuando se está en una oración más avanzada, las señales internas vienen de una manera muy clara, no material, y muy consiente. Si persistimos y seguimos insistiendo en la oración, de repente alguien nos dice algo que nuestro yo interno nos diría, pero que aun no nos lo puede decir porque no estamos preparados. Pero de todas formas lo recibimos aunque nos parezca que sean cosas de la vida normal externa. Son producto de la oración que no puede venir de adentro hacia fuera como en la oración avanzada.

Realmente tendríamos que considerar la vida una oración, porque todo esta relacionado, fusionado y unido. Cuando nos damos cuenta de esto, ya no existe la posibilidad de sentirnos carentes de algo, abandonados o necesitados de alguna cosa. Oración-vida, vida-oración van juntas. Es una actividad única. La persona que tiene una mente rápida, activa y hábil para captar las cosas, para comprender todo lo que sucede, es porque en una encarnación pasada ya tuvo vida de oración efectiva y madura.

Existen reflejos/consecuencias de esta actividad y que ni imaginamos que pueden venir de la oración. La conciencia queda más activa, estamos más despiertos, más activos, no estamos adormecidos, confusos, y esto es producto de la oración aunque no lo hayamos pedido. Eventualmente estábamos esperando grandes milagros, experiencias místicas, cura interior, cosas importantísimas y estamos recibiendo todo esto desde que comenzamos.

Pero debemos estar realmente abiertos, tener esto bien presente para que el trabajo de oración no sea solo un esfuerzo sino que sea un esfuerzo con el cual convivimos con una serie de cosas que suceden porque iniciamos este proceso. Empezamos a recibir muchas cosas sin consentimiento y sin conciencia. Ni imaginamos que estemos ligados con la oración. Pero aunque no podamos percibir estos cambios, sabemos en nuestro interior que éste es el camino. Que la oración es el camino.

Cuando nos disponemos a orar, debemos esforzarnos para permanecer quietos, sentados y tranquilos porque hay muchas cosas de afuera que nos llaman. Para lograrlo debemos dominarnos con mucha tranquilidad, con la mayor las naturalidades. Cuando nos disponemos a orar creemos que no pasa nada, en realidad comienza a introducirse algo en los cuerpos, comenzamos a trabajar con distintas energías internas y fuerzas que no son visibles, de las que no somos consientes, comenzamos a transformarnos y a ver que aquí la oración todavía no se realizó en este proceso de preparación. Comienza un refinamiento de los cuerpos que no es material/físico, sino que existe en un nivel sutil, muy interno, y provoca que ciertas fuerzas contrarias a este trabajo, concentren su atención en nosotros.

El momento en el que empezamos el proceso de armonización y sutilización (imperceptible para nuestros ojos), las fuerzas contrarias se despiertan y advierten que deben actuar. Tienen que adentrarse en nosotros para impedir este proceso porque de lo contrario nuestros cuerpos no podrían ser mas habitados por ellas.

Cuando estos ataques comienzan, empezamos a decir: «esto no sirve», «lo voy a dejar», «debe existir otra forma de hacer este trabajo», «no me está resultando». Esto ya significa la presencia de estas fuerzas.

Cuando esto pasa significa que estamos bien encaminados porque ellas están queriendo que salgamos de esto. Para mantenernos en una actitud correcta aunque estas fuerzas nos molesten y nuestra mente se ponga de su lado, debemos recurrir a la fe y a nuestra inteligencia para no comprometernos con ellas y dejarlas hablar e interferir, pero sin comprometernos.

Si ellas desean pasar un determinado límite o algo que no podemos soportar, entonces comenzamos a ser ayudados internamente, por energías, fuerzas y seres que nuestro trabajo de oración atrajo. Son energías que están disponibles para auxiliarnos cuando lo necesitamos. Esta ayuda comienza a impregnar nuestra vida humana para poder seguir con este trabajo sagrado que veníamos haciendo.

Transforma tanto que comenzamos a plasmar la realización de buenas obras, cosas evolutivas, y de repente cambia toda nuestra vida. Gracias a esta ayuda empezamos a hacer algo que siempre quisimos: donarnos por entero. Gracias a esta ayuda comienzan a aflorar muchas características que no afloran humanamente.

Muchos pueden preguntarse, cómo pueden ser ayudados si nunca hicieron este trabajo. Algunos pueden haber entrado en esta línea evolutiva en la vida anterior o pueden tener alguna energía o algún ser intercediendo por ustedes. Esto quiere decir, un nivel, alguien, que tiene una ligación kármica interna con nosotros, está haciendo este trabajo e intercediendo por nosotros sin que oremos porque ya lo habríamos realizado, o lo hacemos inconscientemente, o porque hay alguna intercepción a la cual tenemos derecho. No confundamos interferencia con intercepción.

La interferencia es algo que no nos corresponde. Llega para que nos suceda algo para lo cual aun no estábamos preparados. La intercepción es una acción mediante la cual nos llega algo que nos corresponde aunque no hayamos hecho nada para recibirlo. Es nuestro, está en nuestro origen y sucede antes de que lo merezcamos, pero es necesario estar en esta sintonía. En este proceso de despertar.






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