-Lo que ayuda al otro viene de adentro. El otro ni siquiera puede habernos encontrado, puede que nunca hayamos intercambiado palabra alguna y lo estemos ayudando o estimulando de alguna forma internamente. La verdadera ayuda viene de adentro, de nuestro interno y si viene de ahí estaremos en el lugar correcto delante de la persona que corresponda en la situación que corresponda para hacer algo correcto, para ayudar.

-En el servicio impersonal incondicional el paisaje en el cual la tarea se desarrolla es lo menos importante.

Es hora que todos tomemos conciencia real de lo que sucede y que podamos más conscientes poder trabajar correctamente, ocupar nuestro lugar, asumir nuestra tarea para poder cumplirla y así poder llevar adelante este proceso de transición, intentando de alguna manera con lo que los hermanos mayores nos han enseñado, poder sobrellevar este proceso que vamos a vivir con armonía y con paz.

-Un ser iluminado es un ser consagrado a la ley divina, regido por el poder y la voluntad del padre. Dios es quien deposita en su ser los potenciales del plano espiritual para transmitirlos hacia los demás planos. Tiene su núcleo divino en contacto con Dios y su monada esta permanentemente en la luz. Se convierte en un instrumento de Dios.

-La empatía es un sentimiento necesario para alcanzar la unión, la fraternidad y la verdadera hermandad dentro de un grupo. Este se basa en conocer verdaderamente al que tenemos al lado y saber qué es lo que necesita para encontrarse bien. Aunque no vemos la energía que emitimos con nuestros pensamientos, ella esta presente y se puede llegar a influenciar a un tercero, tanto de buena como de mala manera. También hay que tener en cuenta de que si una persona se encuentra mal, influencia a los demás y si alguno de ellos se encuentra mal se potencian mutuamente, sin poder ninguno de los dos ayudar al otro.

-Cada persona ve en los demás lo que no se atreve a reconocer en uno mismo, es decir que los demás, son un reflejo de nosotros mismos. Al reconocerse uno en el otro puede ser empático y comprender lo que el otro piensa, lo que siente, lo que dice, o como actúa; entender su sufrimiento o pesar, y ayudarlo a trasmutar las situaciones. No debemos ser jueces del mundo, sino servidores. Cada cual habrá de hacer su trabajo para dar un buen ejemplo, ya que no se puede dar lo que uno mismo no posee.

-Amen a todas las criaturas visibles e invisibles. La demostración más pura, está en amar lo que no se ve.

No busquen disciplinar solo la carne (cuerpo físico) para liberar el resto, pues es primero purificando los demás vehículos (cuerpo emocional, mente inferior, y etérico) como ésta preciosa vestimenta (cuerpo físico) se desprenderá en mil colores, los cuales formarán otros cuerpos. Ajustar las palabras y ser dignos representantes de la expresión del verbo.

El hecho de alzar la mano para tomar un fruto, es producto del mismo esfuerzo que llevó a merecer tener un brazo.

Algo tiene que cambiar en nosotros como contribución a la elevación global. La vida interior nos da elementos para ver dentro nuestro lo que está fuera y fuera nuestro lo que está adentro.

El contribuir para que el fuego de la espiritualidad se propague debe ser un acto sin pretensiones, ya que ni siquiera somos nosotros quienes encendemos nuestra propia llama.






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