-Muchos prefieren ser conducidos por las ambiciones y pasiones personales, pero debemos seguir la guía interior del Cristo para ser las manos de Dios en la Tierra.

-Nuestro interior nos da lo que necesitamos a nuestro exterior. Los demás son reflejo de nuestro estado interior. No debemos juzgar a los otros y si abrir el corazón. Es necesario contribuir para que el fuego de la espiritualidad se propague. Debe ser un acto sin pretensiones ya que ni siquiera somos nosotros quienes encendemos nuestra propia llama. Los sueños nos llevan a otro plano, existente en nuestra mente o no.

-La vida interior nos da elementos para reconocernos en los demás (empatía). Lo que se manifiesta afuera es reflejo de lo interno y lo interno es un reflejo de lo de afuera. Para que todo a nuestro alrededor cambie primero debemos cambiar nosotros mismos. Algo tiene que cambiar en nosotros para contribuir a la elevación. No debemos ser jueces, sino manifestar el amor y el servicio hacia los demás. La duda es contagiosa, pero es responsabilidad de cada uno si esa duda se aloja en nuestra mente.

-Somos servidores, y como tales debemos obedecer y dejarnos guiar por nuestros Maestros y por los seres de luz que nos asisten permanentemente, porque somos las manos de Dios en el planeta. Las demás personas son el reflejo de nuestro interior y debemos aprender a reconocer tanto nuestros defectos como nuestras virtudes. Nuestros pensamientos, así como nuestras palabras, tienen un gran poder y es por esto que debemos ser prudentes y conscientes de ellos. Ser conscientes que todo el tiempo intercambiamos energía con el resto de la creación, influenciando o siendo influenciados por dicha energía. Esta es la razón por la que debemos estar alineados todo el tiempo.

-La vida espiritual nos prepara para poder ver dentro nuestro aquello que está fuera, es decir, reconocernos en los demás. La empatía, el ponerse en el lugar del otro, da a lugar a la fraternidad, a la hermandad y a vivir en la común unión. Pero para experimentar la verdadera hermandad, es necesario dejar de lado toda energía de competencia, de comparación, los celos y la envidia; y comenzar a pensar más crísticamente poniendo las necesidades de nuestros hermanos ante todo.

– La fortaleza necesaria para cumplir con la voluntad divina la encontramos en Dios, pensado en el como un padre, que lo único que desea para nosotros es nuestro bienestar. La gratitud es una postura necesaria para llegar a la humildad, que se necesita para ser obedientes y no colocar primero al ego, también hay que tomar todo lo que se nos presenta como una bendición, tanto lo bueno como lo malo, ya que todo tiene un aprendizaje.

-Cada día es una oportunidad, una oportunidad de crecimiento y para el servicio hacia el Todo. En todo momento cada uno debe tratar de orientar su mirada hacia el hermano que necesita ayuda, que necesita apoyo, con una palabra, un gesto, una caricia, o una acción. El desarrollo espiritual se lleva a cabo únicamente con el trabajo interior que realiza cada ser.

-Pensar en los demás antes que en uno mismo, es el puente que cada uno hace con Dios.

-Quien abrirá el real tiempo del espacio? Jesús. Para cerrar un ciclo y abrir otro. Viene a reunir a todos en la tierra y ayudar a evolucionar. Los seres iguales se atraen, los opuestos se rechazan. Las cosas pasan en determinado lugar porque tienen karma que quemar.

– Dejarse guiar, estar atentos y despiertos. Jesús es quien viene a abrir el portal para ascender al real tiempo del espacio. El viene a separar el trigo de la cizaña. Viene a unirnos, para que el planeta y la humanidad puedan dar los pasos en la evolución. Debemos Valorar el lugar en el que estamos, valorar el tiempo que nos dedican y la enseñanza que recibimos. Dedicarnos y entregarnos sinceramente, con amor y humildad.

-Un pensamiento genera un sentimiento y un sentimiento genera una acción. Lo que somos internamente es lo que manifestamos en nuestras acciones. Debemos estar alineados con nuestros vehículos, para poder escuchar las advertencias que nuestro Cristo Interior nos da. Por eso es importante estar atentos y cerrar el aura para que ninguna energía mal calificada pueda filtrarse en nuestra aura.

-En el camino espiritual, la guía interna tiene que ser la que nos conduzca en nuestro andar. Si no nos dejamos guiar por los Maestros o por nuestro Ser, es muy probable que con el tiempo perdamos el camino ya que la verdad es una sola. Dios nos ha dado a cada uno lo que merecemos por derecho de conciencia. Tenemos que valorar todo eso, porque es una forma de manifestación del amor que el Padre tiene por nosotros; y al despreciarlo, estamos despreciándolo a Él. Confiemos en que todo lo que se nos dio y todo lo que está sucediendo en nuestras vidas, es la mejor opción que tenemos, y solo Dios sabe el por qué de los hechos.

-La misericordia es el estado de iluminación de un alma terrestre a través de la piedad, el perdón y la redención de todas las causas generadas y hechos cometidos a través de su historia evolutiva. La misericordia conduce el despertar del amor absoluto en las conciencias dispuestas a recibir esta energía.

-Para ser receptor de la misericordia divina, además del servicio abnegado, la humildad es un requisito imprescindible para el servidor que se consagra al amor de Cristo Sananda. La humildad es una postura interior y evolutiva, se alcanza por el olvido de sí y el recuerdo permanente de la necesidad del prójimo.

?«Piedra: El distraído tropezó con ella. El violento la usó para herir. El emprendedor, la usó para construir. El campesino cansado, la usó para sentarse. El niño la usó como juguete, David la usó para matar a Goliat y Miguel Ángel sacó de ella una bella escultura. En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre. No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.»

-No existe debilidad infinita que no pueda transformarse en fuerza. Por más débiles que seamos, por más inadecuados que podamos parecer para ciertos emprendimientos u osadías, aunque parezca que no podemos servir, esto puede transformarse en una gran fuerza. Es preferible ser humildes, a que considerar que ya estamos listos.

-En este camino de ejercicios espirituales, tendríamos que saber que todo sucede para bien, aunque se preparen para muchas cosas y después no suceda nada. Si aquello que debió suceder no sucedió, deben estar preparados para no desalentarse.

-«Cada día trae un nuevo comienzo, y un nuevo mensaje. No perdamos tiempo, nos espera el encuentro mayor»

-La evolución no se mide por el grado de desarrollo que tengan las personas. Puedo ser una persona muy desarrollada, tener mis capacidades abiertas, ser clarividente, clariaudiente, ser buen canal, curador y sin embargo no tener la evolución de una persona que no maneja todas estas situaciones. La evolución se mide en los grados de amor del ser y no en los grados de desarrollo extrasensorial.






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