-El karma no puede disolverse, solo puede balancearse. Debemos eliminar los preconceptos para encaminarnos en la vida monástica. No es importante lo que nos pasa en nuestra vida sino como interpretamos lo que nos pasa.

– El planeta se encuentra interconectado por redes de energía que convergen en centros energéticos. El planeta Tierra fue concebido en el espacio como centro de intercambio galáctico (túneles interdimensionales) Los hermanos aborígenes, debido a su amplio contacto con la naturaleza, tienen conciencia de las redes energéticas del planeta.

– La sencillez y dar servicio es la forma más práctica para evolucionar. En el planeta hay muchos centros planetarios que ayudan a mantener el equilibrio y atraer seres a este planeta, que nos ayudan. Somos parte del todo, pero las partes no pueden formar el todo porque siempre le va a faltar la parte inmanifiesta.

– Todos formamos parte del todo, no somos todos, somos el complemento. Dios es todo, lo manifiesto y lo inmanifiesto. La vida monástica es estar al servicio de Dios, no necesariamente estar encerrado. Todo tiene un por qué mas allá de la ley de causa y efecto.

– Nuestro planeta es un centro de intercambio planetario disputado por muchos seres del universo. En cada punto del planeta, existen centros con alta carga magnética, llamados vórtices o portales dimensionales. Como por ejemplo, el Triangulo de las Bermudas, La Zona del Silencio, La Puerta de las Dioses y otros que en conjunto forman una red de energía a través del planeta. La vida monástica no es del todo comprendida por los Seres Humanos; se entiende a la vida de monasterio como una vida de reclusión cuando realmente no es así la vida de Monasterio es una Vida Crística.

– El servicio de un monje no consiste en estar recluido. Una persona puede traer una conciencia monástica, basada en la esencia, llevando una vida en sociedad donde actúen el servicio y la verdad. El verdadero monje observa todas las situaciones de su vida y comprende que todo es el resultado de designios superiores, y utiliza esas experiencias como resultado de aprendizaje que aplicará para consagrar su vida hacia los demás.

– La conciencia es la sustancia de la mente. La parte, si bien no es el todo, tiene la esencia del todo y la unión de las partes encuentra al todo. La conciencia es nuestra esencia. La monastía alcanza la mente única, la espiritualidad es un estado y no una acción.

– La vida monástica se basa en vivir de acuerdo a nuestra esencia. Un monje tiene la conciencia que está sirviendo a un propósito superior.

– El karma no se puede disolver solo puede equilibrarse.

– La esencia divina en nosotros nos hace PARTE, que no es el TODO pero tiene su esencia. Cada una de las partes, al complementarse, se identifica con el todo pero no lo forma completamente. Esto es así porque Dios tiene una parte manifiesta y otra inmanifiesta; Dios es todo lo que es y lo que no es.

– Los monjes ven en cada situación positiva o negativa, un aprendizaje.

– La vida monástica se basa en una vida guiada por la esencia divina. Viviendo en la verdad y manifestando la voluntad del Padre.






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