Reflexiones Sobre Sintonía Interna

– ¿Qué debemos decirles a las personas que nos transmiten intranquilidad?¿Cómo podemos protegernos de la violencia?

Todas estas cosas, asaltos, hurtos, etc. son cuestiones kármicas. Son cosas que retornan. No necesitamos temer porque son kármicas. Ocurren cuando tenemos que pagar algo de nuestra parte. No pensar en eso es la mejor actitud, porque el pensamiento también atrae. El pensamiento se coliga con este tipo de fuerzas, y forma un puente. Ahí nuestro pensamiento, nuestro miedo, nuestro recelo comienza a crear condiciones para que éstas cosas se produzcan. En realidad, la gente debe pensar en lo que esta haciendo en aquel momento y no en posibilidades, es decir, lo que podría suceder. Esto es una dispersión de la mente. Cuando se piensan estas cosas hay dispersión, porque el asalto no esta sucediendo. ¿Para qué pensar en él?. Al pensarlo estás creando un puente con ese nivel del plano astral. Entonces ¿Cómo protegerse? Uno se protege de la violencia no siendo violento. Desarrollen lo contrario, el pacifismo, la calma, el equilibrio, la no agresividad, el control de la palabra, no agredir a otros de ninguna manera. Así se están protegiendo de la violencia. Aunque estas cosas sean kármaticas, podemos atenuarlas si asumimos una actitud correcta. Entonces aunque halla en nuestro destino un momento de estos, podemos atenuarlo viviendo el proceso contrario, pacificándonos, controlando nuestra violencia. De esta manera ya estamos trabajando para que sea atenuado. Si realmente tuviera que suceder o si ese trabajo es muy profundo y verdadero, también puede ser desviado porque no hay más razón para que suceda. Generalmente los asaltos, robos y estas cosas tan comunes de hoy, son fuerzas violentas nuestras, entonces ese retorno de actos violentos que cometimos en el pasado es aquello que esta volviendo. Pero si se adopta la actitud contraria hasta se pueden cambiar las cosas. Pero lo último que se debería hacer realmente es estar pensando en eso. Esto es lo fundamental.

– ¿Por qué algunos animales nos recuerdan ciertas cosas?

Por ejemplo las luciérnagas. Cada vez que las vemos nos hace recordar que tenemos una luz interna. Pero no solo las luciérnagas nos recuerdan que tenemos una luz interna sino que cada animal tiene algo para mostrarnos. Si estuviésemos atentos y si viésemos a los animales como nuestros hermanos menores comprenderíamos lo que ellos nos están mostrando, lo que nos están diciendo con su modo de ser y características. Si prestáramos atención a esto podríamos ver hasta el comportamiento de un gato o de un pájaro esta llamando nuestra atención sobre alguna cosa. Aunque pertenezca a otro reino deberíamos tener presente que venimos de aquel reino y que todavía tenemos muchas ligaciones con él. Traemos muchas características de ese reino que aun no están resueltas, como la agresividad por ejemplo, que viene del reino animal. Entonces los animales a veces nos recuerdan ciertas características que nos dicen: Esto también es nuestro. Ustedes no deberían tener esas características porque ya debería estar superado. Si estuviésemos ante ellos, veríamos muchas cosas nuestras en ellos y que están ahí por muchísimas razones. Una de ellas es por ejemplo para ser servidos por nosotros.

– ¿Cómo podríamos hacer para que Dios colme nuestra mente?

Es muy simple. Solo hay que pensar en él. Cuando pensamos en una cosa, eso está colmando nuestra mente. Si pensamos en Dios, en nuestro Yo Superior, en nuestra alma, en nuestra mónada, es justamente eso lo que está colmando la mente. Colmamos nuestra mente de Dios pensando en ÉL, reflexionando sobre Él, examinando cual es nuestra relación con él. Solo se trata de empezar a pensar en Dios, y simplemente acontece. Lo que es difícil, por ejemplo, es poner en práctica estas cosas en el día a día. Pero aunque en aquel momento no podamos realizarlo por algún motivo, podemos continuar aspirando y queriéndolo hacer aunque no podamos, o no tengamos condiciones todavía o consideremos que es demasiado para nosotros. Hay que continuar deseándolo, porque de esta manera se atrae esta posibilidad de forma gradual.

Con respecto a la cura tendríamos que darnos cuenta que cada uno de nosotros es el propio curador. Cualquier libro sobre cura que sea válido, siempre nos va a decir que somos nosotros los que nos curamos, que nadie puede curarnos, solo nosotros a nosotros mismos, y es así porque solo nosotros tenemos que remover la causa del mal. Lo que tenemos de inarmónico, lo no saludable, vino por nuestros actos pasados, por cosas que hicimos. Solo nosotros podemos liberarnos de aquello saliendo de la situación, creando otra diferente. Muchas veces necesitamos llegar a situaciones límites para comprender esto. Siempre que tengamos algo que requiere tratamiento, fuimos nosotros mismos quienes lo generamos. Es necesario hacer lo contrario. Lo opuesto a lo que lo generó y ahí estaremos en condiciones de ser curados.

Si ya estamos haciendo este trabajo, es decir, las cosas opuestas a las que nos llevaron a aquel mal, entonces cualquier ayuda externa va a ser efectiva. Cuando va a tratarse alguna cosa, se debe partir desde el principio de que fue usted quien lo creó, sea lo que fuere. Cuando se tiene esto bien claro y se comienzan a hacer las cosas opuestas a las que nos llevaron a aquella situación, entonces los medios de cura externos pueden actuar como instrumento para que el cambio se efectúe. Muchas veces tenemos alguna cosa que debemos tratar y puede ser que nuestros cuerpos se hayan lesionado mucho y a veces en aquella encarnación no es posible removerlas. Esto no debe desanimar a nadie porque aunque en la encarnación no sea resuelto físicamente porque el cuerpo puede haber quedado en un estado que no tiene más retorno, aquello se puede ir resolviendo en los otros cuerpos porque aun cuando nuestro cuerpo físico tenga alguna característica que no se puede remover en esta encarnación, los otros vehículos pueden no estar en la misma situación. Todo lo que usted haga para remover un estado no armonioso, no saludable, aunque no lo resuelva en el plano físico, se va resolviendo en los otros planos (en el cuerpo astral, cuerpo mental) y esto va a permitir una próxima encarnación con otras condiciones. Lo que aparece en el cuerpo físico, no comenzó en el fisco, sino que en el mental. Luego descendió al emocional, luego hacia el etérico y finalmente se manifestó en el físico. Por lo tanto, en la cura, el trabajo es general. Es necesario trabajar el mental, el emocional y el etérico, porque la cuestión existe en todos estos planos. El mental es muy sutil. Puede cambiar independientemente de las condiciones que tengamos en el físico, pero hay que hacer todo el trabajo mental que se pueda en beneficio del equilibrio de aquella situación, o de una anulación de ésta en el mental y en el emocional. Puede quedar el hecho físico porque era un karma físico, pero nuestra actitud y forma de vivirlo cambia bastante y va a cambiar el karma para futuras etapas de nuestra vida. Muchas veces cuando nos esforzamos para corregir una cosa, aunque parezca que dejó una lesión que ya no pude corregirse, aquel esfuerzo, va resolviendo otras cosas que no son físicas. Siempre va trabajando para nuestra evolución en otros sectores que siempre tienen cosas para ser equilibradas. En fin, si se considera que una cosa física no se puede remover, no quiere decir que no se trabaje lo que generó aquello, sino que se trabaja porque aquello se refleja en todo el ser, directamente y de inmediato en todos los otros cuerpos que también son nuestros, solo que están en otros niveles funcionando de otro modo.

– ¿Cómo hacemos para saber si lo que nos llega es fruto de lo alto o es algo humano?

En general lo que nos llega de lo alto es siempre benéfico para muchos, no solo para nosotros. Si recibimos algo de lo alto vamos a ver que vino como dádiva para que lo usemos con mucha gente. Lo alto es universal y aunque aparentemente haya venido para nosotros, la realidad es que vino para todos, y está en nosotros recordar y comprender que lo que recibimos no es nuestro, sino que es para ser distribuido y es nuestra tarea distribuirlo, donarlo y universalizarlo. Lo que viene de lo alto siempre es así, siempre muy amplio y con todas las posibilidades para ser donado. Para compartirlo con muchos. Si viene una alegría de lo alto para usted, vino para que lo irradiemos, transmitamos, para que lo pasemos. Vino para todos a través tuyo. Si comprendiéramos esto, nunca recibiríamos lo bueno como si fuese algo para nosotros. Si recibimos algo bueno, estamos en condiciones de ser transmisores, irradiadores y distribuidores de esto. Cuando una cosa viene del nivel humano, se ve enseguida porque es algo más limitado y personalizado. Ahí no hay nada para nadie, solo para nosotros. Por supuesto siempre recibimos cosas de todos los niveles, porque vivimos en un mar de dádivas permanentemente y es necesario ver que todo no vino solo para nosotros. Lo que viene solo para nosotros es aquello que deseamos humanamente. Esas cosas mezquinas dependen de nosotros. Para que de esa fuente siga fluyendo todo aquello que se recibe y que viene, antes de comenzar a recibir y a aplicar para uno mismo es conveniente hacernos esta pregunta: ¿Para quién va a servir esto? Siempre antes de aplicarlo en nosotros, preguntémonos esto. Es muy importante en estas leyes espirituales delante de la manifestación.

Se dice que había un pequeño árbol en la ladera de una colina y de repente se posó un ave en él. Entonces el ave le dice al árbol: Usted desde esta colina ve la puesta del sol, que es tan bonita! y el árbol le dijo: Sí, realmente veo eso cada día. Entonces el ave le dice: Qué bello nacer del sol que usted ve, debe ser este el mejor lugar del mundo para ver eso y esta brisa, este viento… qué delicia! Usted debe ser un árbol muy feliz por estar aquí en esta posición. Allí el arbolito sonrió y le dijo al ave, así es, realmente todo esto es muy bonito pero lo que me hace realmente feliz en este lugar es tener raíces muy fuertes, porque así yo aseguro la madera de esta colina para que no se caiga.

La persona que relató esta historia concluyó que en el servicio impersonal incondicional el paisaje en el cual la tarea se desarrolla es lo menos importante.

– ¿Qué se puede hacer para aquietar la mente?

La tendencia de uno a querer transmitir a los demás lo que sabe es muy fuerte, es muy humano. La tendencia a querer ayudar con aquello que uno puede, olvidando que a veces se puede ayudar con muchas cosas. Pero no es aquello lo que la otra persona necesita y no es el modo en que debe ser ayudada. Podemos haber tenido buenas experiencias, haber dado pasos muy acertados, podemos estar en un cierto camino, pero tenemos la tendencia a querer que los otros hagan lo mismo, que den los mismos pasos que nosotros. Esa tendencia, esa preocupación por querer ayudar a los otros, por querer que salgan de la situación en que ellos están, por querer que sigan nuestra experiencia, nuestra mente es agitada. No solo nuestra mente sino todo nuestro ser. Si preguntan qué hacer para tener la mente serena y tienen esa tendencia a querer ayudar a los otros a toda costa, entonces terminen con esta tendencia porque de lo contrario nunca van a tener la mente quieta y serena. Ahora pareciera que incluso no haciendo nada y aun sin suceder nada, puede estar aconteciendo mucho más de que si estuvieran haciendo algo. Si están haciendo una determinada cosa, están impregnando el ambiente de eso. Están haciendo contacto con los otros. Contactos sutiles a través de eso y que los otros están observando y percibiendo. Si están haciendo eso, cada uno va a ver lo que puede ver, lo que necesita ver. Cada uno va a interpretar como pueda lo que ustedes están viviendo. Así están ayudando a mucha gente, dando muchas más cosas que si estuviesen dirigiéndolas para trabajar por irradiación, ayudando al mundo y al universo a ser lo que ellos decidan. De esta manera estamos ayudando al plan evolutivo. Todo está ahí dentro. No solo las personas sino todos los demás reinos. No necesitamos dirigir nada porque el otro va a recibir lo que pueda, quiera y sirva. No necesitan dirigir nada salvo en un momento en que esté muy claro que tienen que dar una ayuda pero para hacer esto necesitan saber si eso debe llegar, o si es adecuado para aquella persona. Tendríamos que estar con esta idea del servicio, con esta intención de servir pero moderando mucho esta tendencia a conducir. Todo esto contribuye para que la mente quede agitada o para que quede serena y tendríamos que reconocer también en beneficio de nuestra mente que debe calmarse, que aquello que realmente ayuda al otro viene de adentro. Lo que ayuda no viene de nuestros actos, actitudes, sonrisas o conversaciones. Todos éstos son instrumentos secundarios. Lo que ayuda al otro viene de adentro. El otro ni siquiera puede habernos encontrado, puede que nunca hayamos intercambiado palabra alguna y lo estemos ayudando o estimulando de alguna forma internamente. La verdadera ayuda viene de adentro, de nuestro interno y si viene de ahí estaremos en el lugar correcto delante de la persona que corresponda en la situación que corresponda para hacer algo correcto, para ayudar. Ahora si partimos del principio de que vamos a ayudar externamente es perjudicial. Puede ser incluso que tengamos que ir hasta físicamente pero no partamos desde ese principio porque esto no ayuda a nadie, solo es un elemento, un instrumento. La ayuda no viene de esto. Si nosotros fuéramos para ayudar y no sucedió nada interno en el otro, no sirvió de nada que fuéramos. Toda ayuda fue aparente si no sucedió nada interno. Lo importante es que no estemos embriagados con la idea de que la ayuda es externa, de que el servicio es externo, con los actos. Es así también pero si este movimiento interno que el amor, la ley del servicio va realizando dentro del otro, no acontece nada real, en cualquier trabajo, en cualquier servicio que se haga por más que se trate de una actividad externa, de relacionarse con cosas concretas, tenemos que saber íntimamente que no es la parte externa la que va a resolver la situación, solo es un complemento. Podemos estar en el trabajo relacionándonos solo con cosas materiales, externas pero tenemos que saber que aquello nada resuelve por si mismo. Solo lo hace aquello que sucede dentro del individuo, de las personas, de nosotros. Esto es lo que da el nivel del trabajo y para que esto interno suceda, necesitamos hacer todo lo que hacemos externamente, materialmente, pero sabiendo que no es lo que va a resolvernos la situación sino que, es un complemento, una cosa que forma parte pero tenemos que tenemos que estar sintonizados con el centro del otro para que este servicio tenga una cualidad que repercuta dentro del ser, porque el servicio no es solo suplir necesidades materiales. Estas existen pero las cosas materiales deben ser vehículos para que otras cosas acontezcan, aquellas cosas que realmente van a resolver la situación, porque aunque se trate de llevar alimento, ropa y remedios para gente carente, ellos volverán a necesitar de todo esto porque dentro de ellos el problema no fue resuelto. Cuando las cosas se acaben van a estar en la misma situación. Lo que resuelve el problema es que usted este bien conciente de que es dentro del individuo y de usted que se produce el servicio. Muchas veces alguien tiene cosas graves adentro para ser resueltas, y esto se refleja afuera en miseria, en carencia de todo. Si decidimos suplir esa carencia, estemos conectados con lo que podría ayudar en otro nivel, con lo que tiene que ser removido para que esa situación pueda cambiar. Aquello se lleva y se distribuye, pero detrás de eso deberá estar sucediendo otra cosa teniendo aquello como vehículo y a través de eso esta también usted. Ahí pueden estar aconteciendo internamente un circuito de energías, cosas invisibles, internas muy buenas, gracias a nuestra presencia. Hay que estar muy atentos para no quedarnos solo en la cosa material, pero realmente ¿Qué esta sucediendo allí, que se esta produciendo en el interior de las personas? En aquellas que están para servir y en aquellas que están para recibir. Todo este proceso comienza cuando la gente reconoce que estamos luchando con cosas materiales pero que la solución no esta ahí, aunque sean necesarias. Tenemos que trabajar con eso. La conciencia, en lo íntimo de las personas, la concepción de las personas, no debe estar ahí. Es otra cosa lo que tiene que suceder para que estas necesidades sean removidas y resueltas. Parece que vamos a servir un mundo de personas que son muy rudas, poco trabajadas, que no son permeables a ciertas energías, y demás, pero todo esto es apariencia. No debemos distraernos con lo externo, con lo material solamente, porque desvitaliza el motivo que hace servir a las almas y los seres internos para que se manifiesten y se desarrollen y esto se vea reflejando en una situación externa. Si tuviéramos esa claridad, no solo tendríamos más energía para servir y trabajar sino que también tendríamos más oportunidades. Muchas más que aquellas que tenemos y cuanto más claro lo tengamos, más posibilidades vamos a tener de servir, sumado a que se va a abrir nuestro karma, para que tengamos más tiempo, posibilidades, y condiciones para servir.

Una persona puede decir: Me gustaría hacer mucho más pero no puedo porque tengo familia, trabajo, esto, aquello, etc.

Pero no necesitamos estar preocupados por hacer mucho más, sino que tenemos que tener claro cuál es nuestra tarea. Los obstáculos que hoy encontramos para servir más, se van removiendo, disolviendo y van cambiando. Es necesario tener esta claridad y no solamente la intención de servir de cualquier modo, porque realmente así no vamos a resolver el problema del otro. Para que el problema sea removido es necesario que estemos en condiciones de hacer un trabajo externo, material, humano y concreto pero sabiendo que esto de por si nada resuelve si no tiene la otra parte. Entonces aquí no es importante a quien le sirve, si hay organización o si se carece de ella. Todo eso es secundario. Lo importante es estar en sintonía con el Espíritu y a partir de ahí, las cosas van sucediendo dentro de la necesidad y de las posibilidades en que estamos viviendo, porque las cosas van sucediendo cuando tenemos la posibilidad de vivirlas. Si colocamos la fe, la oración, el trabajo y la razón al servicio y al desenvolvimiento interno de los seres, hasta podremos tener recursos materiales para dar a los seres, pero acontecerá porque nos focalizamos mejor en la tarea.

Si estamos encarnados es porque también tenemos un trabajo externo, entonces, se trata de una armonía, una conjunción del trabajo interno con el externo. El interno puede dar como resultado muchas cosas, puede materializar muchas cosas, pero para eso se necesita una acción externa como elemento de materialización. Ahora solo el trabajo externo sin lo interno es algo incompleto, es algo muy efímero como ya sabemos. Se trata de una combinación de las dos cosas. De una graduación, fusión de ambas. Trabajo interno sin trabajo externo se hace en el plano de las almas o de las mónadas pero acá en el plano físico, sin trabajo externo no manifestamos lo interno. Estas son ilusiones de las personas un poco perezosas que necesitan una buena explicación para no hacer las cosas que no les gustan. Pero si dicen que están encarnados y todo el trabajo es interno, es en principio una contradicción. Entonces ¿para qué estamos encarnados? ¿Por qué no estamos trabajando allá arriba? Estas son ilusiones. La mente produce una ilusión tras otra y como la mente es universal para donde usted mire tiene ilusión.

Por los frutos conocerán el árbol. Lo que haces habla tan fuerte que no le deja escuchar a los demás lo que decís. Las palabras convencen pero los ejemplos arrastran. Amen. Gracias Padre.






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