Pruebas Humanas, Pruebas Del Alma

Antes que recibamos alguna tarea de los Maestros o de los seres ascendidos, pasamos por varias pruebas. Una de las pruebas se orienta para que en cualquier situación afirmemos el bien común, en lugar de afirmar nuestro bien personal. Esta prueba de afirmar el bien común se presenta también cuando se está indignado con alguna cosa, porque estamos comprendiendo la necesidad de cambios urgentes. Esto debe surgir del interior de las personas porque si no, ¿de qué serviría cambiar, si las personas no están preparadas para las nuevas situaciones? Sería un cambio externo, donde todo es artificial. Podemos hacer un cambio porque queremos, porque debemos hacerlo.

Ocurre que cuando estamos indignados, porque la ley no se cumple, comenzamos a murmurar, a lamentarnos y a hacer confidencias con los otros. A veces la indignación es muy grande, porque podemos estar en un estado mental de mayor agudeza para ver ciertas cosas, principalmente las cosas negativas. Nuestra mente está más inclinada a ver solo lo que está equivocado, pero no lo positivo. Vemos que las personas no piensan como nosotros, ni hacen nuestra voluntad, ni ven lo que nosotros vemos, es decir, la mente tiende siempre a juzgar al otro y a no ponerse en su lugar. Es fácil ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en nuestro propio ojo. Lo que la mente no comprende, es que las personas están allí para hacer lo opuesto a nosotros y de esa manera complementarnos.

Si nos irritamos con la situación normal de la Tierra, se afectan nuestros cuerpos sutiles y disminuye nuestra capacidad de servir al planeta. Por eso conociendo las leyes cósmicas, necesitamos estar en armonía y no ligarnos a la indignación. Por lo general, nosotros no sabemos encontrar el equilibrio en esta indignación y esto es importante porque todos los seres están en proceso de transformación, en un proceso evolutivo y algunos en proceso de purificación. A medida que nos vamos irritando por nuestra indignación, el equilibrio se pierde. Y a medida que dejamos de estar irritados, el equilibrio se va logrando. Se necesita pedir mucha luz y estar muy dispuesto, tener voluntad para no irritarse e invocar el 1º rayo, la energía del poder, no para dominar a otros sino para no irritarse. Y allí el equilibrio se va logrando e instalando.

Estar quieto es una expresión que tiene muchas connotaciones, ya que se puede estar callado y estar en una profunda acción. El hecho de no hablar en ciertas situaciones no significa tener cobardía. Simplemente se está callado porque no es equilibrado decir algo, no es oportuno manifestar nada y eso hace que se reafirme la ley en el interior, bajo la cual está en ese momento trabajando. En general, puede surgir enseguida una oportunidad para expresar ese trabajo interno y entonces se produce una irradiación, algo que va a transformar aquello, va a ser algo interno simplemente. Sin embargo, muchas veces tenemos que manifestar alguna idea, una sugerencia, una observación, entonces allí se necesita tener cuidado para que cada vez que se manifieste, se haga como si fuera la primera vez. Uno se cansa de decir lo mismo porque no lo escuchan o no lo entienden. Existen infinitas razones para que las personas no escuchen, pero en realidad existe una sola: son ignorantes. Uno está destinado a repetir aquello varias veces durante su vida, y cada vez que lo repita necesita hacerlo como si fuera la primera vez. Tenemos que olvidar el reloj, las repeticiones. Tenemos que estar en eso abnegadamente, con el alma y el corazón y sabiendo que sea cual fuera nuestra situación, nuestros instrumentos de servicio no están siendo afectados. Esto es lo más importante. Y no el hecho de que nuestro cuerpo esté cansado o exhausto. Lo importante son los cuerpos sutiles, nuestra estructura interna. Tiene que estar intacta para poder servir con la misma fuerza, poder, amor e inteligencia.

Cuando hablamos de pruebas del alma, nos referimos a almas que están despiertas para su camino de conocimiento de la vida cósmica y superior. Mientras el alma está encarnada en el estado de ser humano normal, ésta pierde la memoria de su origen, desconoce el rumbo hacia planos más elevados y encarnada se apega a las cosas de la Tierra. Incluso establece vínculos kármicos con el planeta, con la materia y con otras almas de otros niveles evolutivos. Y allí, la evolución del alma queda bastante dependiente de la evolución de aquella otra alma. Cuando está despierta, consciente de su verdadera meta, trabajando con las Jerarquías y coligándose con su trabajo y con la conciencia de un núcleo superior, desarrolla trabajos grupales que están en consonancia con el plan divino de la Tierra y de la humanidad. Así, las pruebas de estas almas son aquellas que se refieren al control del ego, que fueron construyendo durante sus experiencias anteriores. Mientras el alma era inconsciente de su meta, el ego fue siendo construido y ella fue alimentándolo. Para que tome conciencia, tiene que aprender a controlar el ego, y las pruebas son en este sentido, de lograr que el ego y los cuerpos tengan una vida y un accionar coherente con el nivel evolutivo del alma y con aquello que debe experimentar el alma.

El alma construye relaciones, obras y una de las pruebas del alma, es también en el campo del apego. Para que se desapegue de las formas que crea, el alma necesita de la luz de la mónada. Ella está considerando una evolución inmaterial, superior y esos impulsos son una vida completamente nueva para el alma. Como la mónada comienza a estimular el alma con un amor más amplio, esto es una prueba para ella porque el amor del alma está localizado en sectores de la vida sobre la tierra y aquí con esta nueva onda, esto tiene que expandirse y ampliarse. Cuando llega la hora de evolucionar, el alma tiene que utilizar estos impulsos de amor de la mónada, esta actividad, esta voluntad, tiene que emplear todo esto para colaborar con la construcción de su cuerpo de luz. Si no se desapega, los devas no pueden entrar en la evolución de este ser, para ayudarlo a tejer el cuerpo de luz. Tiene que desapegarse de toda la luz que ella empleó para hacer las buenas obras y las obras abnegadas y la construcción de cosas superiores y de cosas positivas. Ella tiene que desapegarse de todo esto, porque eso tiene que tener su desarrollo propio, eso continúa siendo desarrollado por otras energías. Y esto es muy duro para el alma y muy difícil para que lo reconozca. Así, el alma va entrenándose con la luz de la mónada, con esos rayos de la mónada, con el impulso, va entrenando una neutralidad cada vez mayor. Para coligar con esto, existe un pensamiento que dice “cada día trae un nuevo comienzo, y un nuevo mensaje. No perdamos el tiempo, nos espera el encuentro mayor”. Y el encuentro mayor, es el encuentro de nuestra situación actual con una verdadera que está en un nivel mayor, en un nivel de la jerarquía, un nivel espiritual, es el encuentro de nuestra conciencia con una conciencia jerárquica. A esto se llama el encuentro mayor. La energía del Primer Rayo, de la voluntad y el poder es esencial en todo el trabajo. Sin esta energía, no se sale de estos estados de las cuales el alma también tiene que desapegarse.

Existe un ejercicio, que es un trabajo con los colores, en el que vamos imaginando el color plateado, porque sabemos que como color, como vibración, está simbolizando nuestra capacidad de conseguir esta voluntad, este poder, la voluntad de dejar todo, de abandonarlo todo, de romper interiormente para que estos cambios puedan realizarse después de todos los niveles. Este color plateado significa que conseguimos esto ya que la plata tiene esta vibración, tiene este poder. El color verde simboliza la síntesis de todo este proceso, en cuanto a que estamos rompiendo, estamos desapegándonos y el alma también está desapegándose. Está produciéndose una liberación general y las síntesis de trabajo están representadas por el color verde. El color amarillo es el representante de la vigilancia, de la atención que debemos prestar a este proceso, de nuestra capacidad de no distraernos, de permanecer concentrados en este proceso, desde unir, coordinar, hasta nuestra voluntad para dar nuestros pasos evolutivos. Esos 3 colores, cuando están bien nítidos en nuestra conciencia, imaginamos a partir de alli como una sola llama se integra con esos tres colores. Y llegando a esta llama tricolor, allí reafirmamos nuestra voluntad de conseguir esto, nuestra intención de reunir este proceso en una sola cosa, bien concentrada en permanente vigilancia de no dispersarnos. Es un trabajo que podemos hacer con personalidad, como mente, como ego y como intención, para ayudar en la liberación del alma de sus propios vínculos. La naturaleza de las almas, así como la naturaleza de las personalidades, es la actividad del amor. Pero este poder, esta voluntad, esta decisión, no son algo natural en esta etapa de desarrollo de este sistema solar. Por eso estamos dando este ejercicio de las llamas para ir anticipando esta energía en el nivel mental, en el nivel de la personalidad. Y este proceso abre muchos caminos para el trabajo del alma sobre sus cuerpos y el ego. Estas llamas son curativas. Si comenzamos a entrar en el campo de la visualización, si comenzamos a tener presente este trabajo, vamos a ver que este amor, además de expansivo va siendo mas sintético. Nuestro amor va incluyendo este poder espiritual, entonces se torna mucho más poderoso, más completo, así como nuestra actividad deja de ser dispersa para ser una actividad mucho más ordenada.






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