Ley Cósmica De La Economía – Abundancia, Austeridad Y Pobreza

Si servimos de corazón a quienes tenemos al lado, el resto vendrá por añadidura ya que el Padre nos dará aquello que necesitemos. Tenemos que dejar de mirarnos a nosotros mismos y salir a buscar a los otros. De esta manera, se irán los problemas personales y las luchas internas; y nos daremos cuenta de la gracia que estamos viviendo. Así, comenzaremos a contactarnos cada vez más con nuestro Maestro Interno. Aquellos que no quieran transformarse y sigan con sus mismas posturas mentales, serán sacados de los grupos de trabajo espiritual por los Maestros. Solo aquel que se dedique realmente a servir podrá seguir dentro de los mismos y contará con la protección de la Jerarquía.

Existe una ley cósmica mayor, llamada ley de la economía, que manifiesta que en el plano de la creación cósmica nada es de menos, nada es de más. La abundancia, no es tenerlo todo ni tener de sobra; es el flujo continuo y permanente que desciende del universo y está en armonía con la voluntad divina. En el diseño original del universo cada flujo construye, es exacto, preciso y adecuado.

El mal uso del libre albedrio del hombre generó la retención del flujo y la escasez, generando un desequilibrio. Esto imprimió, en los éteres de la Tierra, un padrón de energía corrupta que es irradiada hacia afuera de la órbita planetaria, obligando a la Hermandad Cósmica a actuar desde la base de Celea, detrás de la luna, para evitar que esas emanaciones contaminen sistemas vecinos a la Tierra.

Nosotros, al estar más conscientes y despiertos, servimos como representantes del Cosmos. Somos simplemente los operarios y las herramientas para la cura del planeta. Es nuestra responsabilidad transformarnos en verdaderas células de luz y colaborar manifestando el equilibrio para reorganizar el planeta desequilibrado. Pero, si en vez de manifestar nuevos padrones, repetimos el funcionamiento antiguo, estaremos fallando.

La ley de austeridad corresponde a la manifestación de un reequilibrio del flujo universal. Por ejemplo, la austeridad en el hablar permite que la abundancia del espíritu ingrese a la vida terrestre. La humanidad está totalmente desconectada porque el ruido es permanente en cada momento de nuestra vida. Nosotros, como células de recodificación del equilibrio, debemos mantenernos lo más silenciosos posible, para conectarnos con nosotros mismos y para crear ese flujo necesario para la cura planetaria. La austeridad en el cuerpo físico, es salud. Debemos comer y dormir lo necesario, sin abusar, ni omitir. La austeridad en las emociones se convierte en paz y equilibrio. La austeridad en la mente, nos trae claridad y serenidad. La austeridad de la personalidad y del temperamento, permite la manifestación de la Jerarquía. Seamos simples en nuestra conducta delante de todo. Las personalidades exuberantes que siempre están haciéndose notar, se separan de Dios y de los Maestros. Por eso, neutralicemos los excesos, el gusto por los reconocimientos y las gratificaciones diversas. El deseo de la aceptación y del protagonismo, promueve la escasez del contacto interior.

Seamos también austeros en los bienes que el Padre nos da para el cumplimiento de la tarea. Según la ley, si nosotros tenemos más de lo que necesitamos, estamos generando la falta en otro hermano, en algún otro punto del universo.

La fuerza involutiva ha impreso una energía que ha relacionado la pobreza con el sufrimiento. Le ley de la pobreza es un aspecto, una profundización de la ley de austeridad. Y se relaciona con el movimiento universal de los flujos. Pobreza no es escasez, es una condición intensiva del reequilibrio de los flujos. La escasez y la carencia son consecuencias del desequilibrio del flujo universal. Vivir dentro de esta ley por grupos de seres encarnados actúa como forma de reequilibrio. El voto de la pobreza es una tarea asumida delante de la vida universal. Representa un reposicionamiento del Ser delante de la ley de austeridad. Quien asumió esa tarea afirma hacia los cuerpos inferiores que “necesitamos poco y solo con Dios nos basta”. Cuando el voto de pobreza es real, se imprimen impulsos de luz que reorganizan los cuerpos inferiores y comienzan a ser sustentados por las energías cósmicas. Todos aquellos que hagan votos de pobreza, están redistribuyendo ese flujo hacia los lugares en donde hay escasez.

El amor redentor de Sananda es pura abundancia y debe encontrar a sus canales austeros, alineados y limpios para la cura de la vida terrestre. Es hora de silenciar los discursos y realizar la tarea que forma parte de la gran obra de Sananda. Así, Él podrá tener un verdadero espacio en donde depositar su instrucción.







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