La Muerte Bajo Control 2da Parte – Las Tres Etapas De La Muerte Fisica

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


-Descargue el Audio de esta Lectura 

El acto de desencarnar es un ritual universal que rige también la vida planetaria y los reinos que existen en él. Todos los reinos lo conocen, pero solo en la raza humana y en algunos animales existe el miedo a la muerte. Todos los otros reinos, inclusive el vegetal, no tienen temor a la muerte.

En realidad cuando se desencarna, estamos siguiendo una ley universal que está representada por estas palabras muy conocidas “Dale al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Cuando la ley dice “Dale al César lo que es del César”, se está refiriendo a restituir el cuerpo físico a la Tierra de donde vino y restituir el cuerpo astral a la sustancia emocional colectiva y el cuerpo mental a la sustancia mental del universo. Y se da a Dios lo que es de Dios, es decir, se restituye el espíritu, se deja que el alma vaya a los niveles de conciencia de origen, de los cuales provino.

El alma sabe muy bien cuando debe desencarnar, y esta fecha es establecida inclusive con el consentimiento y con la colaboración de ella. Por lo tanto, esto que se llama “muerte” es una decisión, una determinación. Es el resultado de la voluntad del alma. Lo que sucede es que no siempre la voluntad del lado humano está en sintonía con la voluntad del alma o es consciente de ella.

A medida que la voluntad de la personalidad se va armonizando con la del alma, la persona puede tener el presentimiento o tener incluso la intuición respecto a la aproximación de esa hora. Cuando esto sucede, la personalidad colabora con el proceso, prepara sus cosas aquí en la Tierra y se va entregando a ese desprendimiento gradual.

La experiencia de restituir el cuerpo físico, el cuerpo emocional y el cuerpo mental a los reservorios terrestres, es un hecho muy natural en la vida del alma porque ya lo hizo muchas veces. Cuando la personalidad como conciencia humana comprende ese proceso, puede colaborar con él, facilitando esta transición en vez de crear una serie de traumas al final de la vida.

Cuando llega el momento de desencarnar del alma, a veces surgen circunstancias que demuestran al hombre que esto va a suceder. A continuación se describen las tres etapas que existen en cualquier tipo de desencarnación:

1-    La primera etapa comienza cuando el alma ordena el retiro de la energía vital.

2-    La segunda etapa se llama “desligamiento”. Esto se produce después de que el alma ordena el retiro de la energía vital. Allí comienza un proceso que envuelve el cuerpo físico y la red de energías del cuerpo etérico.

3-    Después comienza la tercera etapa del proceso, es decir, la etapa de partida propiamente dicha. Cuando el alma realmente realiza uno de aquellos esfuerzos finales y parte hacia otras dimensiones de conciencia.

Ese proceso de desencarnación o ese proceso de pasaje de nuestra conciencia a otros niveles tiene estas tres etapas.

Cuando el alma ordena el retiro de la energía vital que anima el cuerpo físico, lo que se siente es una presión intensa en los pies que comienza a subir por el cuerpo físico lentamente y los miembros se van tornando pesados, fríos y entorpecidos. Cuando esa presión comienza a subir por el cuerpo, lo que reacciona en primer lugar es la respiración, la circulación, la vista y los oídos.

Cuando se comienza a sentir una reacción en esos sectores y esa presión intensa que va subiendo, se puede comprender que el alma ya dio la orden de retirada. A partir de ese momento la contraparte sutil del sistema nervioso, que son los llamados “nadis”, sistema nervioso a nivel etérico, comienza a organizarse para desligarse del sistema nervioso físico. Las glándulas del cuerpo comienzan a inyectar en la sangre una sustancia que afecta al corazón y en ese momento se tiene la sensación de no estar identificado con el cuerpo físico, excepto con la región del corazón. Se ve entonces que suceden cosas muy precisas y cuando comienza esa desidentificación del cuerpo físico no se debería reaccionar a eso, no se debería apegar a él. Se siente entonces una especie de temblor psíquico y ese temblor puede reflejarse en el físico y a través de ese temblor se percibe que el sistema nervioso sutil está desprendiéndose del sistema nervioso físico. En ese momento, si no se reacciona y si el individuo entra en estado de relajación, ese desligamiento se da sin ningún dolor y sin ninguna resistencia. Esta es la primera etapa del proceso.

Comienza entonces la etapa del desligamiento en sí. Este desligamiento da las primeras señales de su presencia en los ojos físicos. Se comienza a sentir la separación entre los dos sistemas nerviosos en la región de los ojos. Ahí invade al individuo un sentimiento de impotencia, se pierde el control de lo que está sucediendo y es como si no se pudiese evitar este proceso de desligamiento. Se percibe que nada se puede hacer para evitar lo que está sucediendo y ese sentimiento de impotencia debe ser respetado y no se debe reaccionar para que ese desligamiento no suceda. Entonces si no se resiste a ese desligamiento y si se acepta totalmente este sentimiento de impotencia, comienzan a suceder hechos muy naturalmente y que se pueden presenciar con toda tranquilidad.

Por ejemplo, a esta altura se percibe que fuerzas naturales arrastran al individuo hacia un túnel. Es como si estuviese siendo llevado hacia dentro de ese túnel que se va tornando cada vez más estrecho y en aquel momento se tendría que recordar que ese es el proceso y que sería necesario que se pasara por ello sin miedo para no dificultarlo y para que ello ocurra con la máxima naturalidad. A cierta altura dentro de ese túnel, se tiene una sensación de aniquilamiento y la nítida impresión de que se esta yendo hacia lo desconocido. Eso también debe ser aceptado en aquella hora con bastante tranquilidad, de la misma forma como se acaba de aceptar el sentimiento de impotencia. Aquí tiene que entregarse a ese movimiento desconocido y lo que de inmediato se percibe es la incapacidad de esforzarse mentalmente, que ya no es capaz de hacer ningún esfuerzo mental y que no puede hilar más pensamientos. Enseguida se ve que no se articulan más palabras, no se consigue pronunciar más palabras y sobreviene luego el sentimiento de absoluta soledad. El individuo se encuentra absolutamente solo dentro de ese túnel. Esta es la primera vez en la encarnación que se percibe esa soledad. Se tiene conciencia que nadie puede acompañar a aquel individuo y que este es un trayecto que se debe hacer individualmente. Entonces aquí se tiene conciencia que no se puede llevar nada hacia esta región desconocida. En ese momento es esencial estar en paz y que todos los pensamientos en esta parte del proceso sean positivos.

Como se ha mencionado, no se tiene la capacidad de hilar pensamientos, por lo tanto se debe cuidar que los últimos pensamientos posibles sean los mejores, sean los más positivos, porque la calidad de estos pensamientos es lo que va a determinar la formación del ambiente externo en la vida futura. Estos últimos pensamientos son como una capa externa de aquél átomo permanente que en la organización de la vida futura va a atraer toda nuestra parte material, nuestra parte física, porque se trata del átomo permanente físico. Entonces el último pensamiento que revistió ese átomo, que es un punto de atracción muy fuerte para los elementos de la próxima encarnación, es el que va a atraer el material que le corresponde.

Todo esto se refiere al lado físico, es decir al lado ambiental de nuestra vida y no a otras cosas que se determinan en las fases siguientes. Después de percibir la incapacidad para hilar pensamientos, la incapacidad para articular palabras y después de tener el sentimiento de estar solos como individuos, de percibir que en aquél momento no es posible llevar nada con uno y que no es posible compartir aquella experiencia con nadie, ahí comienza la tercera fase del proceso de desencarnación física, que es la fase de partida propiamente dicha.

Después de haber vivido esas sensaciones y sentimientos, el cuerpo etérico, la red de energía que hasta ahora mantenía el cuerpo físico integrado, comienza a recogerse como si se concentrara para recibir el empuje final. Porque esta red de energías tiene que retirarse del vehículo físico. En ese momento el cuerpo físico se concentra mucho más porque lleva consigo al cuerpo astral, al cuerpo mental y a todos los otros elementos del Ser, a todos los otros cuerpos de la conciencia. Él se retira con todo ese material psíquico y espiritual dentro de él, saliendo del cuerpo físico, al cual se prestó mayor atención durante la encarnación.

Aquellos que siempre fueron muy emotivos y que no controlaron sus emociones, tienen como puerta de salida del cuerpo físico el plexo solar. Aquellos que fueron mentales, que tuvieron una vida reflexiva, que tuvieron una mente y un pensamiento controlados y organizados salen por la cabeza. Y en este momento se sabe que las personas que se desenvolvieron en la filantropía, en la buena voluntad, están saliendo por un punto debajo del corazón.

Después del último latido del corazón el individuo queda delante de un cuadro, de una retrospectiva, de una visión de todo lo que sucedió en la encarnación que está terminando. Es una visión sintética en la cual se ve toda la vida. Allí puede haber una retrospectiva inversa. Desde el último acto de vida hasta el primero o bien puede darse esta visión como si fuese un cuadro solo, desde la infancia hasta aquél momento. Y con este cuadro delante, se tiene una experiencia muy interesante, ya que en ese momento se ve toda la vida transcurrida desde el punto de vista del alma. Entonces se ven nítidamente todas las faltas, los defectos, todas las consecuencias de las acciones, se comprende la ilusión fundamental de la vida o de aquella encarnación. En la literatura especializada, esto es llamado “Tribunal”. Hay ciertas enseñanzas del pasado que dicen que la gente pasa por un juicio cuando desencarna, entonces al ver toda la vida en un cuadro con sus consecuencias es ahí cuando se comprende cuan grande fue la ilusión y en cuantos puntos se permaneció engañado.

Si el individuo se queda delante de ese cuadro bastante tranquilo, si permanece imparcial y deja que el efecto de la comprobación quede bien grabado en la conciencia, esto va a quedar impreso en el cuerpo astral. Entonces en la próxima encarnación tendrá un cuerpo astral de buena calidad, porque será un cuerpo astral que percibió, que comprendió su propia ilusión y toda la ilusión de los sentimientos humanos, toda la ilusión de los deseos, en fin, toda la ilusión de la vida transcurrida.

Si este momento fuera vivido con claridad, con paz y con tranquilidad podemos pasar en ese momento por una maduración intensa del cuerpo astral y esto queda impreso en el átomo permanente astral. Este átomo permanente es el que va a reunir todos los átomos para el futuro cuerpo astral, que vendrá impregnado de la última comprobación y un cuerpo astral que se forme después de esa experiencia impresa en su átomo permanente será un cuerpo astral mucho más equilibrado que el anterior y cuando la lección de la experiencia vivida está bien impresa en la conciencia, es allí cuando el alma tiene la posibilidad de retirarse con más facilidad, porque ve la propia ilusión y ve que ya se ha desprendido de muchas cosas de esa vida que está terminando. En aquel momento el alma puede dar uno de sus impulsos finales, tiene más libertad, y sufre menos resistencia por parte de la personalidad para retirarse.

Todo ese proceso de la visión del cuadro y de todas esas comprobaciones se da en un tiempo mínimo, como si fuese el tiempo entre uno y otro latido del corazón. Esto se da después del último latido del corazón y es como si todo pasase en centésimas de segundos. Es en aquellos momentos finales donde la llamada conciencia del cuerpo físico o del elemental físico tiende a resistir y a no dejar que el alma se desprenda, ya que el elemental físico sabe, que en el momento en que el alma se desprende del cuerpo, este va a comenzar un proceso de desintegración.

La conciencia de ese cuerpo por un instinto de conservación intenta retener al alma. Según la resistencia de la conciencia del cuerpo físico, este proceso de restitución puede durar algunas horas o puede durar hasta días o semanas. Entonces se puede tener dos tipos de coma, aquel coma relativamente rápido en el que no se esta dando apoyo al elemental físico y se une en un acto de voluntad con la parte que está desencarnando. Si en ese momento se ayudara al alma que quiere partir, el estado de coma es tranquilo, suave y se entra como en un sueño. Pero si en vez de unirse a la fuerza vital que está partiendo a otras dimensiones, y el individuo queda preso del lado del elemental físico que no quiere desencarnar, estará haciendo el trabajo contrario de no querer partir y allí el estado de coma no es tan tranquilo.

El otro tipo de coma es aquel llamado “coma de restauración”, que tiene todas las características descriptas, pero en él se retira solo el hilo de la conciencia que está unido a la cabeza pero no se retira el hilo de vida que esta ligado al corazón. Esto da a la conciencia del cuerpo físico la oportunidad de rever muchos procesos y hasta de luchar por la vida. Entonces cuando el alma restablece el hilo de conciencia de la cabeza, se reinstala la salud en aquel cuerpo físico porque el elemental físico fue estimulado por aquella amenaza de partida. Esto puede suceder en casos de cuerpos físicos que tienen menos salud porque el elemental físico es un poco inerte, un poco lento en sus reacciones. Pasando entonces por el proceso de coma, él se ve llevado por su instinto de conservación a luchar. Es ahí cuando el alma vuelve completamente al cuerpo y se reestablece la salud.

Vimos que el cuerpo etérico cuando sale del cuerpo físico está envolviendo otros cuerpos que están desencarnando también. Está envolviendo también al alma y dentro de este cuerpo etérico, está el cuerpo del deseo, el cuerpo astral que tiende a desear descender a la Tierra o tiende a desear no ir a otras dimensiones hacia las cuales el alma los está queriendo llevar porque no es solo el elemental físico quien intenta detener el proceso, sino también el cuerpo astral, que desea cosas que permanecen en la Tierra.

En ese momento en el cual el individuo esta fuera del cuerpo, tiene la unión del etérico al físico por fuerza de atracción y tiene la unión del cuerpo astral o emocional con la Tierra, esto estando ya fuera del cuerpo físico.

Si el cuerpo físico es cremado, desaparece esa posibilidad de unión real, a partir del momento en que el cuerpo físico es cremado y se desintegra, el cuerpo astral no tiene nada concreto que lo atraiga porque el fuego que es empleado en la cremación, repele aquél aspecto que crea formas, inclusive aquel aspecto que no crea formas, nuestro cuerpo astral o cuerpo de deseos, y con ese rechazo provocado por el fuego renuncia a ese contacto. Destruido completamente el cuerpo físico se rompen con más rapidez esos apegos. Con más facilidad el alma se va retirando tanto del cuerpo etérico como del cuerpo emocional y también del cuerpo mental en las sucesivas etapas.

Cuando el individuo esta comenzando a percibir que va entrando en otro tipo de tiempo y también en otro tipo de espacio, debe quedarse frente a ello con mucha tranquilidad y mucha imparcialidad, sin asustarse, sin reaccionar, simplemente abiertos para conocer esta otra modalidad en la que el tiempo pasa y esta otra modalidad en la que existe el espacio. Esto va a producir una mejor cualidad en nuestro futuro cuerpo etérico y la cualidad del futuro cuerpo etérico es determinante, tanto para la salud del cuerpo físico como también para que las impresiones superiores del alma sean impresas en el cerebro físico en una futura encarnación.

Durante los sueños hay muchas experiencias con un tiempo y un espacio diferentes. En los sueños se ve en segundos que pasan cosas que en la Tierra llevarían años, así como al contrario, podemos dormir durante algunos momentos y soñar cosas que pasan en largos períodos. Durante las etapas por las cuales se pasa en el acto de partir, en todas esas etapas, es esencial permanecer en calma y tener paz, permanecer totalmente impasibles, neutros, imparciales delante de todo lo que está sucediendo, tanto para estar en las ilusiones que se constatan en la vida, como al estar frente a la experiencia de que el tiempo no existe como se piensa y también estar muy atentos respecto al último pensamiento. De ahí la necesidad de que haya mucha paz, mucho silencio y poca estimulación a nuestro alrededor.

Cuando comienzan esas etapas a salir del cuerpo físico, cualquier movimiento en torno, cualquier solicitud, cualquier manifestación de las personas que estén allí cerca, todo eso perturba esta necesidad de calma, esta necesidad de tranquilidad y de paz. Es la necesidad de estar totalmente concentrados en el proceso que se esta desarrollando y no tener la atención dirigida hacia cosas externas, hacia cosas de la Tierra, hacia personas, hechos, circunstancias que el alma en aquel momento quiere dejar.

Se puede ayudar mucho a una persona que está desencarnando si se mantiene alrededor de ella una atmósfera de calma, si no se solicita su atención hacia la Tierra, hacia su vida personal, hacia aquellos niveles que la criatura está comenzando a abandonar.

Es así que este proceso de restitución de los cuerpos terrestres, por cuerpos terrestres entendemos el físico, el emocional y el mental, es como una renovación de energías y no una muerte, porque el alma necesita de una experiencia fuera de esos cuerpos después de haber pasado un cierto tiempo en estas dimensiones conocidas. El alma va a necesitar ahora renovar todo su potencial, va a necesitar un período para reposar de esta encarnación terrestre, va a necesitar hacer una síntesis de esta encarnación, asimilar las experiencias y después de hacer esta síntesis, ella visualiza los próximos pasos. Necesita de un cierto tiempo desencarnada para poder reorganizar inclusive su propia encarnación sobre la Tierra, si hubiera una próxima encarnación en breve.

Fuera del cuerpo, el alma va a pasar por un proceso de renovación para que pueda, cuando llegue el momento, atraer sus nuevos envoltorios para una siguiente encarnación. Si estuviéramos identificados con este núcleo encarnante, que es el alma o Yo Superior, si durante la encarnación el individuo se identifica o busca identificación con ese núcleo espiritual encarnante, pasará ese proceso con bastante facilidad porque acabará comprendiendo su necesidad de renovación y por lo tanto, su necesidad de salir por un tiempo de esos cuerpos y de esas dimensiones conocidas de la Tierra.







Slider by webdesign