9- Todo Nace Como Resultado de Un Conjunto de Causas y Condiciones

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Debido a la relación natural entre las causas y sus efectos, el principio budista establece que: Cuanto más se desea una determinada experiencia o cosa, mayor es el esfuerzo que hay que hacer para que ocurra o se materialice en la experiencia personal. Cuanto menos se desea una determinada experiencia, suceso o fenómeno, mayor es el esfuerzo que hay que hacer para impedir que el suceso no ocurra. Y cuanto mayor se desea un determinado suceso, resultado o experiencia, mayor atención hay que prestar para que esas causas y condiciones se acumulen y poder así disfrutar del resultado. Cuando uno emprende la transformación interior hacia el encuentro con la verdad, el amor y la fe que existen en uno mismo, hecho este que nos traerá la auténtica felicidad, llevan tiempo y valentía para superar los obstáculos que con certeza irán apareciendo en el camino. La Transformación espiritual no sucede en un corto lapso de tiempo. Tengámosla presente y esforcémonos constantemente, así después de algunos años, descubriremos algunos cambios. Para tener un mundo feliz hay que ocuparse de todo lo relacionado con uno mismo viendo primero la viga en nuestro propio ojo antes de señalar la paja en el ojo ajeno.

Si bien, en general, los seres sensibles no desean el dolor y la infelicidad, es mediante la ignorancia que acumulan acciones kármicas o efectos desagradables en sus vidas. Y la ignorancia radica en el papel de las emociones y pensamientos malsanos como la ira, el odio, el resentimiento, el apego, el egoísmo, etc, que el hombre elije mediante su libre albedrío guardar en su mente y corazón. Estos pensamientos y emociones malsanas ciegan a la persona impidiéndole comprender la naturaleza de la realidad. En la vida diaria, a menudo podemos notar la disparidad existente entre la manera en que percibimos las cosas y la manera en que las cosas realmente son. Si esto no fuese cierto, la propia idea de ser engañado carecería de sentido. Frecuentemente nos desilusionamos por tener percepciones erróneas de la realidad. Así vemos a menudo casos en la vida diaria en los que la apariencia de algo no se corresponde con la realidad de la situación.

«MIENTRAS QUEDEN SERES SENSIBLES, MIENTRAS QUEDE ESPACIO Y TIEMPO, ME QUEDARE YO PARA SERVIR O PARA HACER UNA PEQUEÑA CONTRIBUCION EN PROVECHO DE LOS DEMAS»






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