6- El Progreso Hacia Una Vida Más Feliz y Verdadera

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A Veces sentimos que la acción de una sola persona, o de nosotros mismos como personas resulta insignificante para colaborar en el progreso de nuestra situación de vida, o dentro de la situación de nuestro país o el mundo entero. Sin embargo, nuestros esfuerzos o el de aquellas personas que actúan individualmente sin asistencia de otros en la mejora de un lugar (que puede ser el propio hogar, el lugar de trabajo, un espacio público, etc.) o de una situación (aquellos que ayudan a otros seres humanos o animalitos abandonados o necesitados) son muy importantes y constituyen una mejora para todo el planeta.

La Participación de una persona en un cambio positivo dentro del hogar, dentro del ámbito laboral o deportivo, o cualquiera que sea el ámbito, tiene como resultado, a veces a corto plazo y otras veces a largo plazo, del movimiento de otras personas. Y cuando el número aumenta, se van produciendo paulatinamente los grandes cambios en las sociedades y en las Naciones.

El viaje más largo comienza con el primer paso, y si en cada uno de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones elegimos el amor, la paz, la alegría y la humildad nuestra iniciativa en cualquier proyecto que decidamos emprender nos conducirá a la prosperidad y a una vida más feliz y verdadera.

El Desarrollo Espiritual lleva tiempo, no ocurre de la noche a la mañana. Debemos para alcanzarlo, ser tolerantes, pacientes y humildes no solo con nosotros mismos sino también con los demás. Por lo tanto, para vivir en armonía, pacífica y amistosamente en el futuro debemos sacar de nuestra vida todo vocabulario grosero, agresivo. Todo sentimiento de celos, envidia, comparación, codicia y odio, y todo accionar que de algún modo u otro esté perjudicando a las personas que conviven con nosotros sean estas conocidas o desconocidas.

SEÑOR: “PERMITEME ORAR, NO PARA OBTENER PROTECCION CONTRA LOS PELIGROS, SINO PARA AFRONTARLOS SIN TEMOR. PERMITEME BUSCAR EN EL CAMPO DE BATALLA DE LA VIDA, NO ALIADOS, SINO MI PROPIA FORTALEZA. PERMITEME PEDIR, NO ALIVIO A MI DOLOR, SINO EL VALOR DE SUPERARLO. PERMITEME NO SUPLICAR, TAMPOCO, TEMEROSO POR MI SALVACION, PERO SI TENER PACIENCIA PARA CONSEGUIR MI LIBERTAD.”






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